Los baños más importantes de Budapest: guía completa
Budapest tiene más de 120 manantiales de aguas termales bajo sus calles, y desde la época romana sus habitantes han aprovechado este regalo geológico para construir balnearios. Hoy la ciudad cuenta con más de 20 baños termales abiertos al público, desde los más turísticos y espectaculares hasta los más auténticos y frecuentados solo por locales. Aquí te contamos cuáles hemos visitado y cuál recomendamos según lo que buscas.
Széchenyi: el más espectacular
Los Baños Széchenyi son los más grandes y conocidos de Budapest. Construidos entre 1909 y 1913 en estilo neobarroco, sus tres piscinas exteriores de agua caliente (entre 27°C y 38°C) en medio del Parque de la Ciudad crean una imagen icónica: gente mayor jugando al ajedrez flotante, bañistas en gorros de baño de colores, vapor elevándose sobre el agua verde-amarilla. En invierno, cuando nieva, la experiencia es absolutamente surrealista y mágica.
Los Széchenyi también tienen 15 piscinas interiores y una sección de spa y masajes. El precio de entrada ronda los 25-30€ con acceso a piscinas interiores y exteriores. Para evitar las colas, recomendamos llegar antes de las 10h o después de las 17h, y comprar la entrada online.
Gellért: el más elegante
Los Baños Gellért están integrados en el gran Hotel Gellért, uno de los edificios art nouveau más impresionantes de Budapest. La piscina principal cubierta, con su techo de cristal emplomado, sus columnas de mármol y sus estatuas, parece la nave de una catedral transformada en balneario. Es el más fotogénico de todos los baños de la ciudad.
Los Gellért son algo más caros (unos 30-35€) y más frecuentados por turistas, pero la experiencia arquitectónica es incomparable. Tienen también una piscina de olas exterior en verano. Están situados al pie del Monte Gellért, a 10 minutos a pie del Puente de la Libertad.
Rudas: el más auténtico
Los Baños Rudas son los más auténticos y los que más frecuentan los húngaros de toda la vida. Su historia se remonta a 1566, cuando fueron construidos durante la ocupación otomana, y la piscina central con su cúpula de estrella de ocho puntas y sus lucernarios de colores es prácticamente idéntica a como era en el siglo XVI. El agua llega directamente de los manantiales a 42°C.
Los Rudas son también los únicos que tienen una terraza con piscina en la azotea con vistas al Danubio y al Castillo de Buda: una de las vistas más espectaculares de Budapest, especialmente de noche (el acceso a la terraza cuesta aparte, unos 20-25€). El precio de entrada a la zona otomana es de los más económicos, alrededor de 20€.
Lukács: el favorito de los locales
Si quieres escapar del turismo y ver los baños como los usan realmente los budapesteños, los Baños Lukács son tu opción. Menos conocidos internacionalmente, aquí encontrarás jubilados haciendo ejercicios acuáticos, madres con niños, y gente que viene a los baños como nosotros iríamos al gimnasio. El precio es más bajo que en los grandes balnearios turísticos y el ambiente es completamente diferente.
Consejos prácticos para visitar los baños
Llevar bañador es imprescindible en todos los baños mixtos (algunos días tienen turno separado por sexos). También necesitarás un gorro de baño en las piscinas interiores (puedes comprarlo allí mismo). Las chanclas son muy recomendables. La mayoría de los baños ofrecen alquiler de toalla y bañador si no llevas.
El sistema de cabinas y taquillas varía por balneario: en algunos te asignan una cabina con llave, en otros taquillas en vestuarios compartidos. Con la entrada suele incluirse una pulsera con chip para abrir la taquilla. Guarda bien los objetos de valor.
Para los baños termales, las temperaturas van de los 28°C (piscinas de ejercicio) hasta los 40-42°C (piscinas más calientes). No es recomendable estar más de 20 minutos en las piscinas más calientes, especialmente si no estás acostumbrado. Hidratación frecuente es importante.
Cuándo ir a los baños de Budapest
Los baños son especialmente mágicos en invierno: el contraste entre el frío exterior y el agua caliente, con vapor elevándose sobre la piscina, es una experiencia única. En verano, las piscinas exteriores son muy agradables pero también más concurridas. Los fines de semana son los momentos de mayor afluencia en todos los balnearios.
Si algo tenemos que destacar de la perla del Danubio además de su espectacular parlamento, son sus famosos baños termales que tanto atraen a los turistas de la ciudad. En Budapest, tenemos una gran cantidad para elegir, pero en este post os vamos a contar cuales son los más conocidos, así como nuestra experiencia particular en uno de ellos.
Balneario Gellert:
Construido en 1918, se trata de uno de los más conocidos de la ciudad. Muchos son los turistas que acuden a este balneario para poder ver en persona la piscina que tantas ocasiones hemos visto en el anuncio televisivo de Danone.

Sin embargo, exceptuando esta piscina principal, el resto de instalaciones no merecen demasiado la pena.

Balneario Rudas:
Muy similares a los baños que podemos encontrar en Estambul, están considerados uno de los baños turcos más bonitos del mundo. Construidos a mediados del Siglo XVI, este balneario se ha ido construyendo a lo largo de tres etapas. La última de ellas, una renovación que ha finalizado en el reciente año 2006. La zona más representativa del balneario, es su sala principal, creada en 1566.


Balneario Széchenyi:
Para nosotros, el más espectacular de Budapest, ademas de ser uno de los centros termales más grandes de Europa. Consta de un total de 15 piscinas, aunque las más recomendadas son las tres que se encuentran en el exterior.¿Queréis conocer la razón? Estar a las 9 de la noche a -5º, bañándote en una piscina a 37º…es algo que no tiene precio. Aunque bueno…prepararos para correr cuando salgáis del agua.
Si a este detalle, le añadimos la belleza de los edificios que rodean a estas piscinas exteriores, la experiencia os resultará todavía más inolvidable.

Este fue el balneario al que fuimos nosotros durante nuestros días en Budapest. Una experiencia inolvidable aunque con algún imprevisto. Por eso mismo, para que no os suceda lo mismo que a nosotros, ¡estad bien atentos!
Pero cuidado!! Antes de entrar a ninguna cabina y dejar vuestras pertenencias allí, deberéis pasar dicha pulsera por la máquina que encontraréis en el mismo pasillo, para que se os asigne el número de cabina correspondiente. Nosotros no nos dimos cuenta, y tuvimos que esperar 1 hora de reloj para que nos abrieran la puerta del vestuario donde habíamos dejado las mochilas!!


Dicho esto, tened cuidado y no dejéis que nada os amargue esta increíble experiencia.

¿Y vosotros? ¿Que otros balnearios de Budapest conocéis?
El resto de post de Budapest, aquí.
Los baños más importantes de Budapest: guía completa
Budapest tiene más de 120 manantiales de aguas termales bajo sus calles, y desde la época romana sus habitantes han aprovechado este regalo geológico para construir balnearios. Hoy la ciudad cuenta con más de 20 baños termales abiertos al público, desde los más turísticos y espectaculares hasta los más auténticos y frecuentados solo por locales. Aquí te contamos cuáles hemos visitado y cuál recomendamos según lo que buscas.
Széchenyi: el más espectacular
Los Baños Széchenyi son los más grandes y conocidos de Budapest. Construidos entre 1909 y 1913 en estilo neobarroco, sus tres piscinas exteriores de agua caliente (entre 27°C y 38°C) en medio del Parque de la Ciudad crean una imagen icónica: gente mayor jugando al ajedrez flotante, bañistas en gorros de baño de colores, vapor elevándose sobre el agua verde-amarilla. En invierno, cuando nieva, la experiencia es absolutamente surrealista y mágica.
Los Széchenyi también tienen 15 piscinas interiores y una sección de spa y masajes. El precio de entrada ronda los 25-30€ con acceso a piscinas interiores y exteriores. Para evitar las colas, recomendamos llegar antes de las 10h o después de las 17h, y comprar la entrada online.
Gellért: el más elegante
Los Baños Gellért están integrados en el gran Hotel Gellért, uno de los edificios art nouveau más impresionantes de Budapest. La piscina principal cubierta, con su techo de cristal emplomado, sus columnas de mármol y sus estatuas, parece la nave de una catedral transformada en balneario. Es el más fotogénico de todos los baños de la ciudad.
Los Gellért son algo más caros (unos 30-35€) y más frecuentados por turistas, pero la experiencia arquitectónica es incomparable. Tienen también una piscina de olas exterior en verano. Están situados al pie del Monte Gellért, a 10 minutos a pie del Puente de la Libertad.
Rudas: el más auténtico
Los Baños Rudas son los más auténticos y los que más frecuentan los húngaros de toda la vida. Su historia se remonta a 1566, cuando fueron construidos durante la ocupación otomana, y la piscina central con su cúpula de estrella de ocho puntas y sus lucernarios de colores es prácticamente idéntica a como era en el siglo XVI. El agua llega directamente de los manantiales a 42°C.
Los Rudas son también los únicos que tienen una terraza con piscina en la azotea con vistas al Danubio y al Castillo de Buda: una de las vistas más espectaculares de Budapest, especialmente de noche (el acceso a la terraza cuesta aparte, unos 20-25€). El precio de entrada a la zona otomana es de los más económicos, alrededor de 20€.
Lukács: el favorito de los locales
Si quieres escapar del turismo y ver los baños como los usan realmente los budapesteños, los Baños Lukács son tu opción. Menos conocidos internacionalmente, aquí encontrarás jubilados haciendo ejercicios acuáticos, madres con niños, y gente que viene a los baños como nosotros iríamos al gimnasio. El precio es más bajo que en los grandes balnearios turísticos y el ambiente es completamente diferente.
Consejos prácticos para visitar los baños
Llevar bañador es imprescindible en todos los baños mixtos (algunos días tienen turno separado por sexos). También necesitarás un gorro de baño en las piscinas interiores (puedes comprarlo allí mismo). Las chanclas son muy recomendables. La mayoría de los baños ofrecen alquiler de toalla y bañador si no llevas.
El sistema de cabinas y taquillas varía por balneario: en algunos te asignan una cabina con llave, en otros taquillas en vestuarios compartidos. Con la entrada suele incluirse una pulsera con chip para abrir la taquilla. Guarda bien los objetos de valor.
Para los baños termales, las temperaturas van de los 28°C (piscinas de ejercicio) hasta los 40-42°C (piscinas más calientes). No es recomendable estar más de 20 minutos en las piscinas más calientes, especialmente si no estás acostumbrado. Hidratación frecuente es importante.
Cuándo ir a los baños de Budapest
Los baños son especialmente mágicos en invierno: el contraste entre el frío exterior y el agua caliente, con vapor elevándose sobre la piscina, es una experiencia única. En verano, las piscinas exteriores son muy agradables pero también más concurridas. Los fines de semana son los momentos de mayor afluencia en todos los balnearios.
Organiza tu viaje
⚠ Este artículo contiene enlaces de afiliados. Si reservas a través de ellos recibiremos una pequeña comisión sin coste adicional para ti.

Pingback: Las mejores vistas de Budapest – Coleccionando Viajes
Pingback: Pest, del Parlamento a los baños Szechenyi – Coleccionando Viajes
Pingback: Resumen 2016 – Coleccionando Viajes